Cómo argumentar

Un argumento es tu punto de vista sobre un tema, expresado de forma tal que puedas defenderlo ante otras personas. Saber cómo argumentar tus afirmaciones es clave para las distintas áreas de tu vida personal y profesional. Por lo general todos sabemos de forma intuitiva la importancia de un argumento, e intentamos usarlos en nuestras discusiones personales o incluso en nuestras reuniones sociales para hacer más interesante la conversación. Cuando te piden que argumentes en un trabajo académico, sin embargo, las cosas pueden volverse más difíciles: ya no te sirve simplemente defender tus ideas de la forma que mejor te parezca, sino que tienes que cumplir con ciertos criterios que den validez y credibilidad a tu forma de expresarlas.

Este artículo te enseñará cómo puedes escribir un trabajo académico teniendo en cuenta a cada paso cómo debes argumentar las afirmaciones que busques defender en el texto, y al mismo tiempo te servirá para presentar argumentos más convincentes en tus conversaciones diarias.

Pasos

  1. Un argumento siempre va al grano. ¿Alguna vez alguien te ha soltado una perorata que dura una eternidad, con decenas y decenas de datos, sin decirte nada importante en realidad? Pues es muy molesto encontrarte con un texto que haga eso. Por eso, antes de empezar a escribir un trabajo académico, necesitas preguntarte, ¿cuál es mi punto? Si no tienes un punto, algo personal que decir sobre un tema que pueda resultarte interesante o desafiante a otra persona, entonces mejor elige otro tema.
  • El argumento debe afirmar algo que puedas defender con muchas ideas complementarias. Un buen argumento sería “El futbolista moderno tiene muchos factores de formación que lo llevan a desempeñarse con un rendimiento más alto que hace cien años”. Entonces puedes hacer comentarios sobre los avances en la medicina deportiva, las academias infantiles, las dietas especiales para atletas, la profesionalización del deporte, y seguir con muchos otros pequeños argumentos que respalden tu argumento principal.
  • El argumento debe controlar todos los demás temas que se mencionen en el texto. Por eso todas las otras ideas que aparezcan deben complementar el punto que intentas probar, deben ser específicas y lo suficientemente claras. Un mal ejemplo de argumento sería “La natilla de chocolate comercial ya no es tan buena como antes”, porque es una opinión tan vaga que te va a costar trabajo encontrar ideas complementarias convincentes. Probablemente puedas hablar de tu infancia, de las natillas que comías, comparar algunas marcas, otros sabores disponibles, y terminarías mencionando muchas ideas relacionadas con el tema sin que ninguna aporte una evidencia clara a tu favor.
  • Un argumento no es simplemente repetir una afirmación que tú consideras un hecho y citar las fuentes que te permiten confirmar su veracidad. Un trabajo académico no puede tener como idea principal algo que abordes como una verdad indiscutible. Si tu argumento central para un ensayo fuera, por ejemplo, “Los trasplantes de corazón eran imposibles en el siglo XIX”, no puedes simplemente mencionar como tu evidencia que el primer trasplante se realizó hasta el siglo XX. Argumentar significa dudar de tu afirmación, cuestionar los elementos que la apoyan y demostrar que son válidos. En este ejemplo necesitarías demostrar que entiendes cuáles son las condiciones tecnológicas y de higiene necesarias para una intervención quirúrgica de esa naturaleza, analizar cuáles eran las circunstancias bajo las cuales se realizó por primera vez un trasplante y analizar también las circunstancias de la medicina del siglo XIX para demostrar cuidadosamente que los requisitos de asepsia y habilidad quirúrgica identificados como necesarios para la sobrevivencia del paciente no podían ser logrados en una mesa de operaciones de esa época.
  1. Ya que sabes exactamente lo que quieres decir, planea cómo vas a respaldar ese argumento. ¿Con qué materiales de consulta cuentas? ¿Puedes usar libros, revistas, Internet? Si hay algunos materiales de lectura obligatorios, asegúrate de consultar todas las fuentes de información indicadas por el maestro antes de comenzar a seleccionar las ideas e información que coinciden con tu punto de vista y te permiten apoyarlo.
  • Investiga sobre el tipo de fuentes que se suelen usar para hablar del tema. Si escribes sobre biología, por ejemplo, tu maestro esperará que recurras a libros de texto especializados. En cambio, si escribes sobre literatura, probablemente se espera de ti que leas novelas y otros materiales literarios que analizaron durante el curso, y sacar ideas directamente del libro en lugar de apoyarte en otras fuentes externas o científicas como enciclopedias y manuales de lectura.
  • Organiza tus ideas de apoyo para darles un orden lógico en el texto en lugar de amontonarlas todas en un solo párrafo. Prueba a iniciar una secuencia de ideas por su grado de importancia. Por ejemplo, imagina que tu argumento es “La industrialización del estado comunista soviético fracasó porque no había suficiente mano de obra especializada”. Lo primero que necesitarías hacer es mencionar una fuente que asegure que el estado soviético efectivamente quería industrializarse, después mencionar el plan que adoptó para lograrlo, investigar sobre los logros que efectivamente alcanzó, compararlos con los logros de otros países industrializados para poder afirmar que efectivamente fue un fracaso, obtener los datos de un censo de población industrial al inicio del proceso de industrialización y compararlo con un censo al final del proceso, juzgar si el incremento de mano de obra especializada logró ir al mismo ritmo que el aumento en la producción que exigía el estado soviético de sus trabajadores, demostrar que el porcentaje de mano de obra con especialización industrial siempre se mantuvo por debajo a otros modelos de producción exitosa que se implementaron en la misma época en distintos países, y sólo finalmente concluir que has demostrado que el factor que tú considerabas clave para explicar el fallo en el modelo industrial soviético efectivamente marcó una diferencia y puede considerarse como una explicación válida.
  • Observa que para argumentar la idea principal no se dio nada por sentado. Se intentó demostrar en un principio que efectivamente el desarrollo industrial era importante para el estado soviético, que no se alcanzaron los resultados esperados, y que por eso la pregunta sobre los motivos para este fracaso es una pregunta válida.
  • Date cuenta también de que hay un orden entre cada nueva idea que se propone para el ensayo. Cuando termines un párrafo con el que respaldaste de alguna forma tu argumento principal, debes presentar la siguiente idea con un párrafo que muestre algún tipo de conexión con el anterior. De lo contrario parecerá que tu investigación no fue cuidadosa, que no eres lo suficientemente inteligente para armar las distintas piezas del panorama general, y que sólo te limitaste a mencionar ideas separadas por todo el trabajo, sin establecer ninguna relación entre ellas.
  1. Argumentar en un trabajo académico significa demostrarle al profesor que no sólo entendiste el tema sobre el que debes escribir el ensayo, sino que puedes utilizar el conocimiento aprendido para generar nuevas preguntas, proponer soluciones distintas o aplicar postulados generales a casos específicos.
  • Veamos un ejemplo de un argumento con el que puedes demostrar esto. Imagina que estás tomando un curso de geografía y te enseñan la importancia de los cuerpos de agua para el establecimiento de ciudades a través del tiempo. Un buen tema de ensayo sería cuestionar la universalidad de este principio: investigar si ha habido ciudades que se fundaron sin un cuerpo de agua cercano, y argumentar que si el hombre puede producir en forma cultural las mismas ventajas que antes sólo encontraba en la naturaleza, la geografía no es el único factor determinante para elegir un lugar de establecimiento.
  • Con un tema así demostrarás que entiendes las características geográficas que te enseñaron como ideales para los asentamientos humanos, pero investigarás más allá de ellas para investigar cómo el hombre las replicó o sustituyó cuando tenía que arreglárselas sin recursos naturales de ese estilo.
  1. Busca contraargumentos como la forma de rematar tu idea principal. Si en tu trabajo muestras que eres capaz de ponerte en el lugar de un lector que esté en desacuerdo contigo, y responder a sus objeciones o reclamos, entonces tu argumento se volverá mucho más sólido.
  • Imagina por ejemplo, que tu argumento fue “Es importante continuar financiando misiones médicas a países en África porque de esa manera se salvan muchas vidas”. Puedes haber citado muchos estudios, cifras de disminución de la tasa de mortandad en países que reciben ayuda médica, y muchas otras ideas complementarias que demuestren que tu idea es válida. Sin embargo, nada es más efectivo que buscar ideas que vayan en tu contra. Imagina, por ejemplo, qué diría alguien a quien le parezca inapropiado que los países primermundistas intervengan en comunidades remotas e impongan medidas de higiene y modificaciones en su estilo de vida, y afirme que a largo plazo el sistema inmune de los habitantes de esas comunidades se debilita por la asistencia de medicamentos a los que no están acostumbrados y no son compatibles con su entorno ambiental. Investiga cómo podría una persona con esa opinión respaldar sus afirmaciones y encuentra nuevas ideas con las que puedas refutarlas. Si te adelantas a todos los peros y objeciones que puedan poner contra tu argumento, entonces harás una investigación más completa con la que impresionarás a quien lea tu trabajo: demostrarás que no sólo eres capaz de argumentar en una dirección limitada, sino que tienes un panorama amplio de todos los factores que intervienen en el tema de discusión y puedes defender tus ideas desde todos los ángulos de visión.

 

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Autor: Oscar Avila

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