Cómo cuidar el suelo

El suelo es uno de los recursos naturales más valiosos que poseemos, pero es por desgracia también uno al que no le prestamos mucha atención, hasta que intentamos cultivar algo en él. Como caminantes del suelo, comunes y corrientes, creemos que la tierra no es más que polvo que al humedecerse permite absorber sus nutrientes a las plantas y hay tanta tierra por todas partes que seguro es suficiente para que todas las semillas que necesitamos crezcan en ella.

Es decir, creemos que la tierra en el parque de nuestro vecindario no está directamente relacionada con la tierra de la que sale el trigo para nuestros cereales del desayuno. Pero resulta que no es así: el suelo es un ecosistema que se ve afectado si no hay otros ecosistemas de suelo saludable cerca de él.

Si por primera vez estás intentando sembrar algo en tu jardín, seguro ya te advirtieron que conservar la fertilidad del suelo es importante. Para cuidar tu jardín, deberás cuidar el suelo y también deberás cuidar otros suelos que estén cerca de él e impulsar la conservación de árboles en tu vecindario no es mala idea tampoco.

Cómo cuidar el suelo

Pasos para cuidar el suelo

  1. Comienza por tener cuidado al limpiar el interior de tu casa, y los patios con cemento. Aunque sólo laves con agua y jabón, las partículas saponificadas alteran el pH del suelo de tu jardín. Tal vez te parezca que lo más sencillo después de restregar el piso es empujar toda el agua hacia el borde de tu césped para que la tierra lo absorba, pero es preferible recoger todo en una cubeta para echarlo al drenaje.
  • Aun así, elige siempre productos biodegradables y poco agresivos, ya que a partir de un drenaje saturado de químicos también estarás lastimando indirectamente a los suelos de tu región por la evaporación de estos residuos durante el ciclo del agua. Los solventes, ácidos, pesticidas, fungicidas, materiales con plomo y mercurio no deben ir a parar nunca al drenaje ni ser desechados al aire libre, ya que sus fragmentos dispersados mediante la lluvia y la evaporación restarán fertilidad paulatinamente a mayores extensiones de terreno del lugar en el que vives.
  1. Involúcrate en la vida ambiental de tu comunidad.
  • Participa en brigadas de recolección de basura, ya que puede haber una gran cantidad de residuos metálicos, plásticos, electrónicos y de otra índole escondidos por las calles de tu vecindario. Limpiarlas evitará que estas amenazas en potencia sigan degradando lentamente, por muchos años, sus componentes tóxicos para el suelo al igual que para las plantas y los animales que lo habitan.
  • Participa también en programas de reforestación. Los intentos de tu comunidad por repoblar los bosques cercanos y aumentar el número de árboles en las aceras del vecindario son muy importantes. La presencia de árboles favorece el equilibrio y la generación de ecosistemas de suelo saludables. La materia orgánica que se genera entre las raíces de un árbol, así como los microorganismos que crecen alrededor de él, también ayudan a prolongar la cadena de tierras fértiles de una extensión de suelo a otra.
  1. Si vas a usar tu propio jardín para sembrar plantas ornamentales o comestibles, hay una serie de consejos que podemos darte para mantener en buen estado tu suelo.
  • Respeta la vida en todas las capas de la tierra. Ya te dijimos que el suelo es un ecosistema. Eso quiere decir que la presencia de arañas, lombrices, larvas y microorganismos que a ti pueden parecer desagradables es en realidad algo muy benéfico para el suelo. Así que si necesitas tratar tu superficie de cultivo o tus primeros brotes después de detectar la presencia de una plaga o de maleza indeseable, no uses el primer insecticida o herbicida que encuentres. Consulta la opinión de un experto para asegurarte de que el producto que uses no va a afectar la vida profunda del suelo, más allá de la superficie que deseas modificar.
  • En el mismo tema de la vida macroscópica y microscópica al interior de la tierra, nos enfrentamos al peligro de una alta salinidad del suelo. Aunque los fertilizantes químicos son muy efectivos para tener cosechas nutridas desde el principio, su efecto a largo plazo es aumentar la salinidad de la tierra, dificultando la vida de insectos y bacterias que estaban ahí para hacer más fértil al suelo. Prueba a usar composta y otros abonos naturales como alternativa al fertilizante pre-empacado.
  • Si llueve demasiado por tu casa, improvisa un toldo sobre tu área de cultivo. Si el nivel de agua sigue siendo tal que escurra en exceso por tu suelo, en especial si hay una inclinación ligera o notable en él, también debes incorporar un sistema de desagüe para desviar el agua de acumulaciones directas sobre tu jardín. Usa pequeños canales montados en dirección perpendicular a la que escurre el agua: esto cortará su flujo sobre el suelo de tu jardín, que erosiona la tierra despojándola de su capa más fértil, que está en contacto con el sol.

Autor: Oscar Avila

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