Cómo cuidar la biodiversidad

¿Por qué es tan importante cuidar la biodiversidad? Bueno, resulta que todos los organismos que habitamos este planeta estamos conectados. Y no sólo los seres vivos necesitan unos de otros para vivir, sino que la forma en la que interactuamos con otros recursos naturales, como el agua, el suelo y los minerales, impacta en la forma en que esos recursos seguirán estando disponibles (o no) después de unos cuantos años.

También hay algo importante a considerar: las especies que habitamos una región determinada estamos en sintonía con sus recursos de forma natural, pero los humanos insistimos en alterar ese equilibrio. La diversidad de especies no se da en desorden, sino que sigue una serie de códigos dictados por el ecosistema para garantizar la convivencia productiva de sus distintos habitantes, dentro de la cual todos pueden sobrevivir (el ciclo de alimentación no es injusto en su proporción mesurada, seguro lo recuerdas de la escuela: nosotros comemos plantas y animales que comen plantas, pero cuando morimos pasamos a fertilizar la tierra y permitir que sigan creciendo nuevas plantas).

Cómo cuidar la biodiversidad

Foto modificada de EarthDayPictures con licencia CC BY 2.0.

Si quieres saber más maneras de conservar esa diversidad de especies tan necesaria para nuestra supervivencia en el ecosistema de una región, esperamos que encuentres útiles las que reunimos aquí para ti.

Pasos

  1. Vigila tus mascotas. Podemos querer mucho a nuestros perros y gatos, pero tenemos que ponerle ciertos límites a su libertad para moverse por el vecindario. Los animales silvestres saben que a los otros animales sólo debe enfrentárseles para proteger el territorio propio o para obtener comida, pero nuestras despistadas mascotas piensan que toda la vida es un juego porque viven en la comodidad doméstica, donde les damos toda la comida y cuidados que necesitan. Cada año miles de pájaros silvestres mueren en la ciudad y en el campo porque nuestras mascotas los persiguen por diversión. Y también cada año en lugares boscosos cientos de mascotas alteran las relaciones usuales con el territorio de los predadores al invadirlo y convertirse en una molestia que sólo puede resolverse pasando a ser comida. Así que tanto por la seguridad de tu amigo peludo como por la de otros animales con los que pueda encontrarse, no lo dejes salir solo de casa.

    Vigila tus mascotas

    Foto de bradleypjohnson con licencia CC BY 2.0.

  • Y si tienes una mascota con la que no haya funcionado la convivencia doméstica, como una tortuga, un erizo o un pececillo, no intentes reintegrarlo por tu cuenta a la vida salvaje. Pide ayuda al departamento ambiental de tu gobierno local para que se encarguen de tu antigua mascota en forma apropiada.


  1. Si eres un entusiasta del aire libre, reduce la huella de tus actividades recreativas. Si te gusta remar y tienes kayaks propios, por ejemplo, siempre lávalos bien antes de llevarlos a un nuevo lago o río, para evitar llevar especies de microfauna que alteren el balance de ese otro ecosistema. Lo mismo aplica si haces montañismo con frecuencia y tus zapatos de escalar o tu equipo pueden transportar restos de tierra y plantas. Si planeas hacer fogatas en el bosque, nunca lleves leña comprada desde casa, sino procura recolectarla en el mismo lugar o comprarla de un leñador local. Así evitarás que las ramas transportadas desde lejos produzcan brotes de vida vegetal que conflictúen con las especies originarias de una región diferente. Cuando acampes, no dejes que tus desechos corporales entren en contacto con cuerpos de agua: entiérralos siempre en el suelo a una buena profundidad.

    Reduce la huella de tus actividades al aire libre

    Foto de Martin Lopatka con licencia CC BY-SA 2.0.

  2. Cultiva siempre especies locales en tu jardín, y conoce las plantas propias de tu región. Si notas que en tu casa aparece un arbusto o flor que no es originario de tu área, detén de inmediato su crecimiento. Las especies foráneas invaden con violencia particular el espacio de las locales, haciendo desaparecer algunas o alterando al menos el equilibrio del ecosistema. De ahí la insistencia en las recomendaciones para viajes campestres en el punto anterior. Otro consejo: evita recibir regalos de fruta exótica, ni viajar con fruta local a otros lugares alejados. Los huesos y semillas pueden fácilmente favorecer la presencia de especies invasoras.

    Crea y cuida un jardín

    Crea y cuida un jardín

  3. Cuando salgas de vacaciones al mar o a la montaña, elige siempre hoteles que causen poco impacto en el medio ambiente. Hay hoteles que de manera evidente están violentando el ecosistema alrededor para darles comodidades superficiales a sus huéspedes. Siempre que puedas, haz turismo ecológico, con empresas que se encarguen de llevarte a lugares en medio de la naturaleza con todas las precauciones para no causar daños en su ecosistema.
  1. Y algo muy importante para terminar: compra productos agrícolas y ganaderos siempre que puedas. Las granjas tradicionales actúan en sintonía con su entorno natural, y la única manera de mantenerlas vivas es darle preferencia a comprar alimentos producidos en ellas frente a comida producida por grandes compañías y distribuida a través de importadoras transnacionales.
  • Si tienes que comprar algún alimento u otro tipo de bien de consumo importado, busca que sea de productores que ostenten alguna certificación de responsabilidad ambiental como el sello de FairTrade.

Autor: Oscar Avila

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