Cómo dar una clase amena

Para un profesor dictar una clase amena puede ser una tarea muy sencilla o todo un desafío, y es que hay múltiples factores que inciden, la particularidades de la materia que se imparte, la edad de los alumnos, y un largo etcétera. Pero, para un profesor, sobre todo que trabaja con alumnos adolescentes, lograr dar una clase amena es fundamental, ya que cuando el alumno se aburre su atención se aleja y el aprendizaje resulta muy difícil.
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A continuación te ofrecemos algunos consejos para lograr que tu clase resulte amena.

Pasos

  1. Prepara la clase. Como profesor debes preparar tus clases, sea la materia que sea. A menos que lleves muchos años como docente, deberás dedicarle algo de tiempo a (aunque sea unos minutos) a preparar y planificar tu clase. Aunque estés dando el mismo tema que has dado en otra clase, debes conside
    rar aspectos tales como que las características y el comportamiento de un grupo de alumnos varía sustancialmente con respecto a otro.

Estudiantes interesados en la clase

  1. Evita que los estudiantes se aburran. Un profesor hablando durante 40 minutos es exactamente lo que hace aburrida una clase. La Pedagogía nos dice que la idea de un profesor hablando, transmitiendo información como si los alumnos fueran un recipiente que debe ser llenado, es lo que hace aburrida una clase. Las clases deben ser participativa (y así resultarán amenas), tus alumnos deben intervenir, ya sea respondiendo preguntas que les formules, expresando sus opiniones o de otras maneras. Una clase basada en el diálogo entre estudiantes y profesor es el punto más importante para que resulte amena.

No hagas que los estudiantes se aburran

  1. Conoce a tus alumnos. Procura conocer los nombres de tus alumnos y algún aspecto sobre sus vidas, eso te ayudará en la comunicación con ellos.
  2. Fomenta la comunicación entre tus alumnos. Haz que tus alumnos se escuchen entre ellos. Puedes lograr que participen de las clases respondiendo tus preguntas, pero ellos no suele prestarle atención a lo que dicen sus compañeros. Pregúntale a un alumno qué opina sobre lo que acaba de decir otro alumno y verás que no le ha prestado atención. Haz que esto no suceda.

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  1. Usa tus dotes para la comunicación. Cuando debas abordar un tema procura usar tus dotes para la comunicación. Debes captar la atención de tus alumnos. Si el interés decae a veces un comentario, sobre un evento deportivo, sobre el clima o un comentario graciosos, logrará sacudirles la modorra. Luego puedes retomar el hilo de tu clase.
  2. Utiliza diferentes materiales. Siempre que sea posible, y de acuerda a la materia, utiliza elementos como diapositivas, películas o canciones, con las que estén familiarizados o logren captar su atención.
  3. Inculca la disciplina y el orden. Procura que haya un ambiente distendido en tu clase sin que llegues a perder el control de la misma y se transforme en un caos. Tú debes dirigir y organizar la clase, pero no exageres con la disciplina. Eres un profesor no un sargento.

Inculca la disciplina

  1. Establece un equilibrio. Algunos alumnos son muy tímidos y otros muy osado, procura que los más impetuoso no avasallen a los más adolescentes más inseguros (eso los haría excluidos). Ayuda a los que tienen dificultad y premia a los que participan y estudian más, pero no hagas sentir que tus mejores alumnos son tus preferidos, eso también haría que el resto se sienta excluido.

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  1. Ten un plan B. Si ves que tus estudiantes se están aburriendo, cambia de estrategia.

Si se aburren, ten un plan B

  • Puedes organizar trabajos en grupos. Asígnales a cada grupo una tarea y luego haz que hagan una puesta en común.
  •  Incluso puedes fomentar la competencia en la forma de un debate donde a diferentes grupos confronten argumentos
  • Puedes utilizar una pregunta-disparador sobre temas polémicos.
  1. Consulta con otros profesores. Si tienes un grupo de alumnos en el que resulta particularmente difícil hacer que la clase sea amena, participativa y dinámica, considera consultar con otros profesores, ellos pueden darte la clave que hará que ese grupo funcione bien. También puedes invitar a otros profesores de otras materias para que intervengan en tu clase. Busca un nexo entre la materia que impartes y la de otro profesor, el sólo hecho de ver al profesor de música en la clase matemáticas les llamará la atención a tus estudiantes y provocará su curiosidad.

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  1. Advierte que no todo es diversión. No pierdas de vista el contenido académico. Estos son consejos para que tu clase sea amena, y es muy importante que así sea, pero recuerda que estas allí para enseñar, no para entretener a tus alumnos.
  2. Improvisa. Finaliza tu clase improvisando un tema, si aún faltan unos minutos para que el horario de la clase finalice da por terminado el tema. Es mejor aprovechar esos minutos (en que los alumnos ya estarán cansados) en, por ejemplo, preguntarles si les ha quedado alguna duda del tema dado, qué les pareció más interesante, o incluso charlar de cosas referidas al grupo, al centro educativo o ajenas al mismo, en vez de comenzar a desarrollar un tema que se verá interrumpido a los cinco minutos.

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  1. Enfrenta la realidad. Es posible que a pesar de emplear todos estos consejos y técnicas la clase que impartas no resulte tan amena como tú deseas. Una clase no es un vídeo clip musical, algunos temas, por su complejidad intrínseca, resultarán “aburridos” casi inevitablemente. Estudiar requiere cierto esfuerzo, y eso no siempre es compatible con lo divertido. Aceptarlo es una manera de no verte desmoralizado si una clase no llega a resultar como lo deseas. La siguiente vez sí lograrás impartir una clase amena, dinámica y participativa.

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Autor: Oscar Avila

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