Cómo quitar el hipo

El hipo es una contracción involuntaria del diafragma, causada por alguna alteración accidental de tu respiración. A menudo el hipo es ocasionado por comer demasiado rápido, salir repentinamente de un lugar cálido a otro con una temperatura muy fría, tomar alcohol o bebidas carbonatadas, entre otros factores que la gente ha identificado.

Pero también hay muchas veces que llega sin causa aparente. Por fortuna no es nada serio, y desaparece en poco tiempo, pero si tarda muchos minutos en hacerlo, quizá quieras hacer algo para detenerlo.

Sin importar cuál sea la causa de tu hipo, hay toda una serie de remedios tradicionales que pueden recomendarte. Aquí te damos una lista en el orden que consideramos más efectivo para probarlos, comenzando por el que funciona sólo en algunos casos, y terminando por el que funciona para el 99% de la gente. Así puedes asegurarte de intentar todo para quitar el hipo antes de quemar tu última opción, que es tener paciencia y esperar a que pase.

Movimiento del diafragma cuando hay hipo

Foto de Posible2006 con licencia CC By-SA 3.0.

 Pasos para quitar el hipo

  1. Toma una cucharada de un alimento que tengas que disolver en tu boca antes de pasarlo. El pinole funciona muy bien, igual que la cocoa sin azúcar (aunque es increíblemente amarga), la crema de avellana o de mantequilla de maní, o simplemente azúcar granulada.
  2. Corta una rodaja de limón y ponla en tu boca. Chúpala hasta que le saques todo el jugo. Con frecuencia, los músculos que se contraen en tu rostro y cuello por el sabor increíblemente ácido del limón ayudan a terminar con el reflejo el hipo.
  3. Respira dentro de una bolsa de papel por un rato, para saturar tus pulmones de dióxido de carbono. Esto puede relajar tu diafragma y terminar con el hipo. Si no tienes una bolsa a la mano, puedes cubrir tu boca y nariz con ambas manos, para respirar en corto el aire que se filtra a través de ellas.
  1. Llena un vaso con agua y pídele a alguien que se pare de ti sujetando entre sus dedos los lóbulos de tus dos orejas. Toma muchos sorbos rápidos de agua a un ritmo constante, y pídele a la persona detrás de ti que jale tus lóbulos hacia abajo con firmeza cada vez que llevas el vaso a tu boca.
  2. Frota la parte superior de tu paladar con una cuchara de metal. Usa la parte redondeada para masajear el paladar unos 50 segundos, y es muy probable que el hipo se detenga.
  3. Concéntrate en tu respiración e intenta sincronizar el movimiento de los músculos de tu pecho con los de tu abdomen en cada inspiración y exhalación. Pon atención especial en los músculos de tu abdomen, y aplica un poco de fuerza extra a los movimientos de expansión y retracción para obligar al diafragma a sincronizarse y abandonar las contracciones espontáneas. Si haces ejercicio regularmente, y no tienes sobrepeso, es casi seguro que lograrás frenar tu hipo con este método.
  4. Toma un sorbo grande de agua y flexiona tu torso hacia adelante hasta que tu frente mire hacia el piso y entonces pasa el agua lentamente.
  5. Y finalmente, el método que es casi infalible: 
  • Pon un poco de agua debajo de tu lengua; no la pases todavía, sólo déjala ahí.
  • Libera todo el aire de tus pulmones, luego inhala profundamente usando tu boca bien abierta para tomar todo el aire posible.
  • Cuenta hasta diez.
  • Ingiere toda el agua que tenías almacenada debajo de la lengua, sin soltar el aire que tienes en los pulmones.
  • Vuelve a pasar enseguida para ingerir toda la saliva que te quede en la boca.
  • Finalmente comienza a liberar el aire por tus fosas nasales, muy lentamente y teniendo cuidado de sólo exhalar por la nariz, no por la boca.

Autor: Oscar Avila

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